Sunday, February 05, 2006

Taj majal, pies y algo mas...


Antes que nada, las disculpas por no haber escrito durante un rato, pero mi estadia en India provoco tantas cosas en mi, que estaba muy concentrado tratando de digerirlas y ademas no es lo mas apropiado para conectarse, bueno a lo nuestro.
Arrancando de Deli, llegue a un lugar llamado Agra, en esta ciudad se encuentra el Taj Majal, este impresionante lugar es una de las muestras de amor que entrego un rey Mughal a una de sus trecientas esposas, hazte esa wachito. Esta, supongo, era la preferida y si su belleza era directamente proporcional al palacio, estaba harto guena la tonta. Construido completamente de marmol, esta instalado al costado de un hermoso rio cuya rivera nos llevo mas tarde al fuerte rojo, otra belleza arquitectonica del lugar. Al final de nuestro dia, cuando dabamos un paseo de a pie, dijo el huaso, nuestra tranquilidad fue interrumpida por un ruidoso pero a la vez alegre y contagioso carnaval. Se trataba de un cortejo tipico que se realiza como parte de la ceremonia del matrimonio en india. Este estaba conformado por alrededor de 100 personas que bailaban y cantaban al son de una orquesta que los acompanaba. Al fondo y sobre un gran y alajado caballo blanco, el novio, con cara de weon, pero feliz. Lo mas interesante de esto fue que en algun momento, el padrino salio de este cortejo y nos metio dentro de esta fiesta a mi y a la Caro, paro la musica, me miro y con un gesto me insinuo que debia seguir sus pasos o imitarlo si les queda mas claro. El final de esta historia es que yo y la Caro terminamos bailando en el centro del cortejo con todos los invitados y pasandolo chancho.
A la manana siguiente, segun lo planeado, seguimos destino a Jaipur, capital del imperio Mughal, generado por las conquistas Mongolas. En este lugar pudimos obtener por fin un descanso, en los pocos dias que llevabamos en India, no habia ninguno en el que no tuviera que pelear con vendedores, agentes de viajes y taxistas, por el contrario, me estaba acostumbrando y hasta me empezaba a gustar. Cuando estabamos en eso, nos encontramos en el hotel con dos chilenos viajeros muy buena onda llamados Eduardo y Tomas. Conversamos un buen rato y entre pitos y flautas, desidimos compartir una parte de nuestro viaje y seguir camino a Varanassi juntos. Nos alistamos, preparamos las petacas, recibimos nuestro respectivo tratamiento ayurvedico express, consistente en masajes con aceites naturales, banos de vapor purificador y otros referentes a este tipo de cosas, me prendi un cigarrillo rebosante de nicotina, para contrarestar los efectos del masaje y emprendimos viaje.
Este viaje tomo un caracter especial, primero porque nuestro auto no era un auto cualquiera, sino un Tata Indicab, modelo parecido al punto pero Indio, una maravilla y segundo porque nuestro chofer "Gurdu" es literalmente un amor. El es el unico indio en el que confio, el weon no habla, no come, no nada, solo se limita manejar y cada ciertos kilometros esboza una sonrisa y dice en tono de pregunta, chai? esto quiere decir que el weon quiere un te con leche y mear. Es la raja, me encanta!!
Dentro del recorrido visitamos un lugar llamado Fatepur-sicri o algo asi, un poblado muy pequenito con gente muy amistosa. En este lugar, ya de noche, caminabamos por la unica callecita existente y nos llamo la atencion una musica muy potente y pegajosa que salia de algo asi como un subterraneo. Nos acercamos y resulto ser un pequeno templo. Nuestra curiosidad nos llevo hasta la puerta de este y despues de estar escuchando un rato, un nino que nos habia visto llegar desde dentro, salio y nos invito a pasar. Nosotros agradecidos aceptamos rapidamente y una vez dentro nos entregamos a la experiencia, la Caro tocando una especie de pandero muy animada y yo siguiendo la musica con las palmas. En medio del asombro imnotizador que provocaba en mi esta experiencia, me sorprendi haciendo un analisis comparativo de los pies de estos personajes con los mios, que obviamente estaban descalzos. Los suyos, mas morenos, endurecidos y llenos de tierra, los mios, tipo occidental, mas blancos y protegidos toda una vida por los zapatos. Me di cuenta, en esta fraccion de segundo, de que yo era el extrano en este lugar y que ellos a pesar de no saber quien era yo, de donde venia y por supuesto no cuestionar el color o condicion de mis pies, compartieron conmigo algo muy preciado, sus creencias y esperanzas... tratare, en adelante de no mirar los pies.

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